Gianca3224

¡Sos vos!

Extiendo mis brazos y tiro mis manos sobre la pesadez del aire para intentar tocarte, pero la realidad se vuelve injusta con lo alucinante, abro mis ojos y ya no estás ahí; creí tocarte, pero fue solo la atmósfera repleta de tu recuerdo. 

Porque supiste engañarme, cuando estabas y ahora que no estás. 

A veces, me parece escuchar tu voz, y quizá sea solo un ave cantor, quizá me he vuelto loco, quizá lo mío no es estar lejos de vos, pero me acostumbraré. Me acostumbraré, como también me acostumbraste a tus esperas, a tus pretextos y a tus risas; a tus juegos de manías y a tus livianas caricias; a tus cabellos bañados en la negrura difusa que contienen sus colores; a tus miradas, a tus silencios y tus fatigosos reproches. 

Ahora puedo acostumbrarme a la ausencia de tu risa, a la falta de tus cabellos cosquilleándome la piel, a tus caricias fantasmas; a toda la ausencia de tu ser, sin más ni menos. ¡Es por mí, que debo olvidarte! ¡Qué me importa si te suena a egoísmo! Vos siempre fuiste la del ego a relucir, y aún con eso, me dispuse amarte. Ahora es mi turno, es ahora el momento de intercambiar papeles: utilizaré tu clase de egoísmo para salvarme de la angustia y desesperación, o cualesquiera que sean; a vos solo te toca salvarte de vos.

Sí, sos vos la causa de esta insania: de un día querer tocarte a base de la imaginación y al siguiente querer olvidarte. Y si soy sincero, como la mentira que todos me cuentan al hacerme creer que así soy, puedo decirte con mi falsa sinceridad, que te he olvidado. Puedo utilizar mi vieja mentira, o utilizar una verdad inexistente, para decirte con baja firmeza que ya te he olvidado. 

Pero, ¿para qué mentir? Ya vos me conocés, sabés que "olvidar" amor, para mí, se ha convertido en un acertijo que aún no he podido resolver.

Fuiste vos, sos vos y serás siempre vos la mujer que un día causó tanta ambivalencia en mis aventuras del amor; serás siempre vos; como si la divinidad te hubiese elegido -como siempre acostumbra a elegir- para ser la niña de las letras de mi juventud. 

Aún seguís siendo tema de conversación entre mi par de amigos. Aún sos el sueño, aún sos las noches, sos aún brisa, sos aún estrellas que miro y no sé sus nombres, sos secreto contado de amor; te has vuelto mi ausencia y quizá mi presencia esté en vos. Pero saberlo todo, y detallar todas las expectativas y suposiciones, vale nada si no sigo mi trayecto sin vos. Si te quedaste con mi presencia, o con mis papeles en blanco o mis discordias, si te fuiste con tus brazos caídos arrastrando mis abrazos, si vos te quedaste con todo, si vos te quedaste conmigo... Ya no me importa, al mundo vine desnudo, desde dentro hacia afuera, y fui capaz de formar mis destellos y mis grietas; ahora vos, seguí con lo tuyo, que yo ya tendré mi tiempo para olvidarte en la espera. 

 



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