Héctor Ethos

Pido a la luna que guíe mi mirada

Otorgué a la luna mi ojo interior

-la forma en que mi alma ve y percibe-

para ser sus ojos

y que su luz en la oscuridad fuese mi guía.  

 

Y me hallé tendido en la fría superficie

-amparado por la quietud de un silencio absoluto-

como ser desnudo, primordial, casi animal.  

 

Esperando la caricia de la madre Luna,

sobre la tierra infértil, baldía.

Ser elemental, acogido por la fría piedra,

en el suave desierto congelado y atemporal.  

 

Ser de luna. 

Y observar.  

-Solo ser  y observar-  

Más allá 

de lo imaginable.



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