alejandro valencia

Que paso !!

Me acostó en el suelo, me miró, me sonrió, me besó y fue bajando lentamente hacia mi clítoris ,su lengua jugaba en mí de manera tan asombrosa que no podía parar de retorcerme del placer. De pronto paró, dejó de acariciarme y comenzó a bajarse los pantalones al mismo tiempo que contemplaba mi cuerpo semidesnudo y delicadamente entró en mí haciendo movimientos suaves y pausados que iban aumentando conforme nos mirábamos. Cada vez más y más fuertes nuestros movimientos que quería gritar pero él no me dio tiempo y me silenció con un fuerte beso, yo arañaba su espalda cubierta por aquel traje que estaba cálido por el calor que desprendía su cuerpo, tiraba de sus cabellos, estrujaba su voluptuoso trasero contra mí, llegando al mismo tiempo a un intenso orgasmo que hizo que nuestros cuerpos quedasen ex autos por aquel acto tan apasionado. Lo más hermoso de aquel momento fue cuando él se tendió sobre mí y empezó a escuchar el latido de mi corazón y mi agitada respiración, jugaba con mis cabellos, observaba muy de cerca mi piel y la besaba dulcemente. Y yo, qué podía hacer, sentía satisfacción y felicidad por haber vivido aquel instante que jamás olvidaré.
Cada día me lo encuentro por los pasillos, no nos hablamos, pero nos miramos, nos sonreímos, con aquellos gestos nos decimos lo suficiente: que aquel día fue especial y que ese ardor sigue aún dentro de nosotros Durante clase su mirada se cruzaba con la mía. El deseo de nuestros cuerpos juntarse era intenso, el calor que sentía era indescriptible.

Aquellos ojos me miraban de forma tierna y excitada a la vez, fijos en mí que me impedían hacer mis deberes, esteba nerviosa y caliente. Aún así no me importaba seguirle el juego; no podía creer que ningún alumno se diera cuenta que entre mi profesor y yo saltaban chispas.
Al finalizar la clase se acercó y me dijo que quería hablar sobre un trabajo de literatura, sorprendentemente acepté sin pensármelo dos veces y esperé a que la clase estuviera vacía. Por fin estábamos solos, él me habla del trabajo, yo por otro lado, no escuchaba sus palabras sino que me fijaba en el movimiento que hacían sus labios al hablar, mi cuerpo temblaba, tenía mucho, mucho calor y no esperé más para besarlo. Estupefacto se apartó y me dijo que era peligroso y que nos podíamos meter en un lío, pero no me importó y seguí besándolo dándose por vencido y dejándose llevar tan deprisa que decidió tomar el control acorralándome a la pared, besándome, acariciándome por completo. No pude evitar tocar su paquete que estaba duro y excitándome más. Recorría mis pechos por debajo de mi camisa, besaba mi cuello, lo mordía suavemente, bajaba lentamente hacia mis pantalones, el cual quitó rápidamente. Sus manos fuertes acariciaban mi sexo húmedo mientras besaba mi acalorado vientre. Yo apretaba su cabeza contra mí, él sabía lo que quería. En el suelo me miró, me sonrió, me besó y fue bajando con besos hasta mi clítoris, su lengua jugaba en mí de manera tan asombrosa que no paraba de retorcerme de placer.

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  • Autor: alejandro valencia (Seudónimo) (Offline Offline)
  • Publicado: 20 de agosto de 2015 a las 16:43
  • Categoría: ErĂ³tico
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