davvidhr

Aquí en mi cuerpo guardo el suyo todavía..

11:42 p.m - 11:42 p.m

Al darme cuenta de que estaba sintiendo a !Mateo al lado mientras me acariciaba y me decía con su voz característica tan grave "me voy a deleitar con esta espalda", caigo en cuenta de para qué sirve esto. Es para no dejar escapar las ideas rápidas que produce la mente. Mateo es una de ellas. Quisiera que me cuente un cuento y ahora es que recuerdo que una vez, antes de salir a cine, en medio de un aguacero impresionante, después de haberme hecho un masaje de manos pesadas con crema de olor a mora, entre un montón de ropa sin doblar, Mateo me contó un cuento de dinosaurios. Ya no me acuerdo como era pero sí que me acuerdo de sus expresiones al contármelo y de mis innumerables risas causadas por su imitación de un acento paisa, o costeño, o argentino. Recuerdo que podíamos ser lo que quisiéramos el uno con el otro. Fui modelo después de hacernos el amor, midiéndome camisas y corbatas con mi desnudez expuesta, los pezones todavía parados y el cabello disparado en todas direcciones. Fui cantante cuando de vez en cuando me unía para formar un dúo que proclamaba a gritos un amor incondicional, la mayoría de veces en el carro, en medio de una carretera sola, y con música de Aeroesmith. I don't wanna miss a thing fue el reflejo perfecto de nuestros intentos fallidos de hacer notar nuestras voces de una manera solemne. También canté en medio del sexo sabroso, ¡qué cantidad de tonalidades podía alcanzar! Y yo que juro que no soy capaz de cantar agudo. Definitivamente el sexo revitaliza. Fui atrevida y deshinibida en los momentos más absurdos en un carro en movimiento, una mordida de labio o un roce de lengua ágil hacía que ambos quisiéramos frenar e irnos atrás a hacernos el amor sin miramientos. 

Pero ya he olvidado ciertas cosas. Ya casi no me acuerdo del sabor de cuando me besaba. Sé que una vez le dije que sus besos sabían rico, que no era por su aliento, sino que sus besos en sí sabían rico, como dulcesito. Me miró lo más de raro. Ya casi no me acuerdo de su olor tampoco. He estado mezclada entre aromas tan diferentes al suyo que me he impregnado de diferentes esencias al pasar de los días. Quisiera encapsular todo lo que recuerdo, porque aun me aferro a dichas memorias como si de eso dependiera mi existencia. Como si diariamente necesitara una dosis de él extraída del fondo del alma y tuviera que ser, por ende, una fuente inagotable. Quisiera guardar todo de lo que aun me acuerdo.

Lo que más se me hace palpable después de tres meses era su forma de hacerme el amor. Si me concentro bien puedo sentir lo mismo que sentía en el momento. Hasta logro visualizar la escena desde afuera, como si no estuviera metida. Testigo omnisciente. Como Gabo. Como Dinka. Como las lagartijas. 

Aquí en mi cuerpo guardo el suyo todavía. 

 

En homenaje a una gran amiga y el noviazgo que la destruyó.

 



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