Dulce condena

El silencio de su alma

Aquel que es el silencio que guarda su alma.

El nombre y la mirada  de aquel hombre que destruyó su vida martilleaba en su cabeza,

aún estando con la mejor compañía. 

Aquel que amaba de la forma en la que el mundo consideraba tan ridícula,

Ese que cristalizaba sin una palabra el enojo de su corazón,

Aquel que odiaba con cada vacío de su existencia pero que amaba con una intensidad fulminante,

Él... que encendía su corazón, enfriaba su cuerpo y asesinaba su alma, 

la perseguía en cada silencio que su alma respiraba.

Comentarios1

  • Gustavo Echegaray

    Bonita construccion para un contrvertido sentimiento de amor y odio.
    Me gusta
    Saludos



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