Nathanael

Marjorie

I

Marjorie, guerrera eternal

Ceñida de elegancia y adornada al sol,

Sabia joven de linaje celestial

Del jubiloso porvenir en Dios;

Ilusión de tu idóneo príncipe azul

De tu grupo, ceñido en bendición,

Das tu voz y tu músculo a "ovejos"

Marjorie, precursora de santidad.

 

II

 

¡Suenan!

Bailando los sonidos

En las orejas de tu mente,

Tambora, llamador, alegre y maracas,

Y tu voz que se escucha como gaita:

- Anda niña que eras “pelaita”

Con moñitos en los ríos de tu pelo,

¡Y ahora mira!

Camellas lejos de Curramba

Con Dios que te sabe pechichar.

 

III

 

Suena la cumbia en la puerta de oro

Y tu cuerpo es lienzo de un bolero de flores,

Ahí viene Dios con sombrero Vueltiao

Y con sus dedos apaga el foco solar.

¡Brotan estrellas, palmeras y arena blanca!

Dulce voz de Dios como brisa marina,

Y en el horizonte las olas te cantan: sirena

Tu sangre fluye viva como el magdalena.

 

 

 

 

 

 



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