Gerardo

costumbre

Es otra de mis noches mudas,
otro de mis tantos sonetos raros,
nuevamente asimilo el silencio en mis manos,
con sonidos repetidos por tu verso inacabado.

Otra vez como de costumbre,
Remedo tu aspecto desesperado 
y mientras el tiempo arrebata el disimulo que he creado,
arrimo de a poco el resultado que poco a poco te has ganado.

La verdad es que. 
Me inquieta el arrío de tu virgen presencia 
pues si no hay apetito tu ternura no me alienta,
lacras con tu silencio ignorante, 
con ese sello perpetuo 
asediando el chinche pensamientode saber 
que todo algún día se tumbará.

me río de mismo

Ya no entiendes ni lo harás
y solo escribiendo puedo traducir las lágrimas que siento,
es obvio que de esta manera intento no liquidar la flor
manteniendo sin sentido tus pétalos en medio del ya inexistente amor.

A veces olvido que una vez fue bello
y tiemblo,
me obscurezco,
omito en el pensar que hubo primaveras en mi,
historias de verdad,
debajo de algún árbol 
o en escondido en un jardín.

Siento que mi fuego se extingue gracias a ti,
que se aleja de mi por ti,
que no me quema como lo hacía antes,
todo por permanecer cercano a tu sepulcro,
rodeado por aquellas frías piedras
que alguna vezfueron llamas
vistas por mis propios ojos.

Te amo y lo sabes
pero sin deseo
tu amor no me calienta



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.