Nerea Acosta

AMANECER

Para romper en la aurora hago jirones la noche,

como danza ante mis ojos repetida por el tiempo.

Los cristales de las luces se van deshaciendo en alba

retorciendo mi garganta en un gemido profundo y lento.

Amanece y sin dormir llegamos al último sueño

con las pupilas distantes de tanto contar estrellas,

viendo navegar los astros en un cielo que reclamo

y el lento suspiro nocturno al hallarte en una de ellas.

La oscuridad se diluye, pero el sueño es infinito,

desembocando en mis párpados que quieren seguir abiertos

para ver llegar la luz a tu mirada rasgada

que inagotable pasea de tus ojos a mi cuerpo.

Amanece y la luna se despide de su ronda

enredándose en mis dedos mientras dibujo tus rasgos

y tú perfilas mis líneas con la más íntima esencia,

aliento que como arroyo se hace caudal de fuego.

Dormiremos cuando la luz nos halle de piel abrigados

anudados por los brazos en un solo estremecer.

Haremos de nuestros besos música para el ensueño y

yo me recostaré a tu espalda para ver amanecer.

 

 

 

 

 



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