Mirinda

chau, Tequila...

A veces, en la noche, cuando alumbra la luna...
Atada en euforia, invito a mi sombra
alzarse en mi vuelo, subirse a mi alfombra,
ella, dócilmente, sin romper reproche,
carga su mochila, sin inconveniente,
percatada en calma, que yo, anteanoche,
en su mochilita, cargue suavemente
coherencia y mesura ,contra mi locura.
Junto con mi sombra vuelo en mi insanía,
hacia mi delirio, hacia la alegría...
Me envuelve una brisa, como compañía,
con toda soltura, hacia la aventura.
Y planeo en calma, ya sin ataduras
prontito me encuentro, llegando a la luna,
invito a mi amiga un par de aceitunas.
Llego hasta el lucero, que espera entre risas
pongo entre sus manos un limpiaparabrisas.
Al paso, un cometa, que me guiña un ojo,
coloco en su cola un par de anteojos.
Veo un resplandor y que me pone ciega.
Es el bello sol, con sus rayos llega,
le grito a mi sombra que me preste ayuda,
ella con dulzura, abre su mochila, toda confianzuda
yo muy asustada, cierro bien mis ojos…
pegamos un salto, como petirrojos
Ya estoy en mi cama, mucho más tranquila,
Miro a mi costado, mi sombra dormida.
me digo a mí misma, sin decir mentira;

me juro y prometo “adiós al tequila"

Miriadas

Comentarios1

  • Robinson34

    me gusto, gracias por compartir.



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.