Gustavo Martinez Deschamps

NI POSESIONES NI PERTENECÍAS

Un turquesa adherido a la pupila,

ahí las perladas; piladas barcazas,

se abordan a la paciente brisa,

corcovean al desdentar de la mirada,

tras gemir en su lenguaje la hojarasca.

 

Adereza la pasión nocturna ninfa,

que trasquila de bondad la realidad,

confabulando a la potestad del paso,

y confiriéndole al silencio majestad.

 

El furor contaminante de la masa…

ha quedado en el letargo cotidiano,

esperando los gatillos de luz,

y a la prisa otro comensal de farsas.

 

Bendito aquel hombre que vive, sufre y nuevo surge de la fábula existencial



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.