juan f bravo lira

TE BUSCO

Vida mía.

No existes pero te busco.

Te busco…

en la inmensidad de la noche

con ansias febriles…

porque eres hermosa y buena,

en la soledad te busco…

cuando está callado el silencio.

Miro al jardín

y junto a los chispeantes rosas

la luna

límpidamente refleja tu imagen,

lúdica, bella y alegre

como  calas recién abiertas…

Rogar al arroyo

para que brinde melodías

es humano y puro

como el rostro de Cristo

como su manto sagrado.

Eso da y brinda

paz al cuerpo y al alma.

Eso da esperanzas

a la vida y a la muerte.

¡Pero adónde vas mariposa de ensueño!

aléjate de lugares extraños

que atormentan y hacen daño,

como el dardo a los ojos,

como el pecado al cristiano.

Pues tú que cantaste

con los pastores

en las lomas lejanas

donde más cerca está el cielo

y el viento es puro, y canta…

Amada quiero dedicarte

la luz de las estrellas

que como lámparas de colores

iluminen tu trillo

a veces oscuro,

a veces incierto.

¡Amada: qué es de ti, que no te veo!

cuando emigraste a tierras lejanas

sin el beso de la mañana,

sin tu caricia que calma

mis ansias de vivir.

Miro a través de los cristales

y veo figuras deformes,

monstruos, quizás pájaros

que no vuelan, ni aman

sólo figuras y cosas discontinuas

que me hacen pensar:

¡Claro!

Si tu no existes amor…

pero te busco,

con ansias febriles

en la soledad te busco

cuando está callado el silencio.



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.