Ella No

Ventana Empañada

 

El efímero pensamiento de pérdida

Mezcla turbia de noche y dolor,

Titilando  suspiros

Que llegan a tus ojos  cerrados al dormir,

Cantando despacio cada latir de palabras

Que te quisiera decir,

Mordiendo mis envidias

Que vagan naufragando

En el azul del cielo

Que roba tú primer mirar al despertar.

 

Imagino…

La sabana en tú tacto,

El sereno en tú olfato

El agua en tus labios

El aire en tus palabras

La sangre en lo rojo de tus mejillas...

 

Tanto envidio, que me quedó sigilosa

Esperando mirarte pasar

Para que de un modo misterioso

Mi mano llegué acariciando tú pelo

Y tú mis mas profundos secretos,

Despacio  entre mi ropa atrapándome

En lo mejor de mi, como una fotografía estática.

 

Con una copa de vino en mano

Reflejando como la lluvia de tu cuerpo

Empaña mi  ventana,

Penetrando el oscuro abismo de nuestra distancia.

 

Reconozco con tranquila seguridad,

Que entre aquellas hojas de  maleza

 Se esconde de fondo tu melodía favorita,

Ese concierto de grillos

Que como cada noche  de febrero

Despiertan Celebrando nuestro encuentro.

 

Bailamos tímidamente entre la suave melodía

Al fondo, muy al fondo

Cubro tus preguntas con mi cuerpo

Y tu mis respuestas con tus besos

Ya no hay preguntas,

Tú eres la respuesta.

 

Tu mirada parece perdida en el mapa de mi sexo

Pero entre mas perdida se vuelve,

Mas encontrada me siento.

 

Muerdes al azar,

Exponiendo un grito grave

Sin romper el silencio

Ese grito Náufrago, ilegal de nuestros gemidos.

 

Me excita esa marida suave

Tan tuya al morder

Que llega y se desvanece

En el descuidado ajetreo entre tu ventana y mi sereno.

 

Sí se detuviera el mundo,

Sí me dieran un momento,

Desaparecería para mostrar que el amor es mi gran labrador

Mi íntimo constructor de anhelo

Que me sube y baja dentro del todo

Y tú dentro de mí.

 

Ahí donde las estrellas me dan justicia

Titilando en el reflejo de tus ojos

Esos ojos...

Dos universos expandiéndose

Fijamente en mí

Convirtiéndome en su supernova

Explotando dentro y fuera

Con explosiones de colores

Que marcan tu sonrisa.

 

El frio de la ventana

Te enjaula en mi cuerpo

Es ahí donde me desvanezco,

No soy simétrica a tú indiferente modo de pulir nuestra amistad

Des encuadro en cada molde que me delimita

Reviento en cada condicionante.

 

Sin importar que tanta razón tenga al dejarte

Siempre regreso 

Herida y sangrando,

Con mi ego ahogado

 En la seca necedad de buscarte

De tocarte,

Admirarte,

Sentirte

Extasiado navegando en mi mar interno

Aullando de euforia

Confundido por el dolor

Que lame tus vergüenzas en una sola trayectoria

La mía. 

Con estas mismas manos

Que tejen

 Humildes y conformistas

Tus más insaciables orgasmos.

 

Son ellas...

Espectadoras de tu actuación,

Deslizándose en el cristal de tu ventana 

Desgastadas por el miedo de perderte

Cuando llegas de la nada

Como hoy.

 

Tiemblo de dudas

Cuando tu mapa de lunares se comienza a esconder

Entre tu ropa

Abrí mis labios y pregunte:

¿A donde van todas las caricias, besos y mordidas que  recorrí en ti?

-se funden en mi alma-

Susurraste con miedo a responder.

 

Te esfumaste 

Como la flama de mi vela

Apagada en el fondo de mi oscuridad

Así desapareciste en el silencio con ella

Como amantes prohibidos

Engañándome,

Dejándome bailando con la soledad.

 

Observo en la ventana

El efímero pensamiento de pérdida

Mezcla turbia de noche y dolor,

Titilando  suspiros.

 

Que llegan a tus ojos  cerrados al dormir,

Cantando despacio cada latir de palabras

Que te quisiera decir,

Mordiendo mis envidias

Que vagan naufragando

En el azul del cielo

Que roba tú primer mirar al despertar.

 

Imagino…

La sabana en tú tacto,

El sereno en tú olfato

El agua en tus labios

El aire en tus palabras

La sangre en lo rojo de tus mejillas...

 

Tanto te deseo...

Que me tocaría de nuevo

Esperando mirarte pasar,

Para que de un modo misterioso

Mi mano llegué acariciando tú sexo

Y tú mis mas profundos orgasmos,

Despacio  entre mi ropa.

 

Atrapándome en una película dinámica

Con una copa de vino cayendo en tu espalda,

Mezclándose con la lluvia de tu cuerpo

Empaña mi  ventana

Penetrando el oscuro abismo de nuestra distancia.

 

Logro reconocer con inquieta inseguridad,

Que entre mis temblorosas piernas

Me cantas en el fondo tu melodía favorita,

 En un concierto de gritos y gemidos

Que como cada noche  de febrero

Despiertan Celebrando nuestro encuentro

Bailamos tímidamente entre la suave melodía

Al fondo, muy al fondo

Cubro mis preguntas con tu cuerpo

Y yo tus respuestas con mis besos

Llueven las preguntas

Pero desconozco la respuesta.

 

Tu mirada encuentra el mapa de mi sexo

Pero entre mas conocida se vuelve,

Mas perdida me siento.

 

Lames al azar

Exponiendo un silencio tranquilo

Explotando rompiendo el mutismo,

Con aullidos 

Capitanes, reyes de nuestros gemidos

Esa mirada grave

Que llega y se desvanece

En el activo movimiento

Entre tu ventana y mi sereno.

 

Sí se agilizara el mundo

Sin el más  pequeño momento

Apresurada estaría  dándote placer

 Subiendo y bajando dentro de todo

Y tú dentro de mí.

 

Ahí donde las estrellas me abandonan

En el profundo negro de tus ojos

Dos universos contrayéndose 

Fijamente en mí

Convirtiéndome en su galaxia

Explotando dentro y fuera

Dentro y fuera

Con explosiones de sudor

Que marcan tu sensual abundancia.

 

El calor mi sereno

Te expulsa de mi cuerpo

Colocándote en mis labios

Es ahí donde me fortalezco

Soy  totalmente simétrica a tú fuerte modo de pulir nuestra amistad

Cuadrando en cada molde que me delimitas

Reviento  de placer en cada condicionante tuya.

 

Sin importar que tanta incoherencia tenga el saborearte

Siempre regreso

Con mi ego hinchado

 En la humeada necedad de buscarte

De tocarte,

Admirarte,

Sentirte

Con las mismas manos

 Soberbias y optimista

Espectadoras de tu actuación,

Arañándote asombradas

En el placer de tenerte

Cuando llegas de la nada

Como hoy.

 

Tiemblo de éxtasis

Cuando tu mapa de lunares se comienza a mostrar

Fuera de tu ropa

Serré mis labios

Para escucharte gemir.

 Arder

Como la flama de mi vela

Encendida en el fondo de mi claridad

Apareciste en el fuego con ella

Como amantes consentidos

Amándome,

Tomándome, alejándome de la soledad

Tomándome.

 



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