L. Roberto M. Uriostegui

Llegas en suspiro

Llegas temerosa, en caricia,

y en medio del temer y de la nada,

la nada es la que reza de ti

la más pura oración.

 

No puedo verte,

más que tenerte solo verte,

sonreír y encontrar en el abismo

la esperanza de poder tenerte.

 

No puedo escucharte,

más que escucharte solo hablarte,

trabajar y rogarle al cielo

el poder un día escucharte.

 

Y ahora vas llegando,

llegando y mis labios fríos,

aún más fríos por no poder besarte

acarician a mis dedos alejados.

 

Y lo peor de todo,

es que ya me sé la historia

y me la sé tan de memoria

que sé que pronto habrás de irte.

 

Sabe este corazón tan necio,

llegas entre suspiro y suspiro

que si te veo amor, si te veo respiro

y llegas en forma de silencio.



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