Arquímedes

Mis 36 deseos mundanos del planeta.

Que quiera comerte a besos sin contenerme
dejar atrás la imaginación,
que no intervenga mi mente
y que mi instinto carnal te recorra vehementemente

 

Que el sonido ensordecedor de tu voz
a mi oído susurre
y que no intervenga tu miedo,
que no te ocultes.

 

Que mi olfato pueda percibirte
aunque estés en el otro extremo del planeta
quiero saber a qué huele
el exquisito aroma que te viste.

 

Que tu hermosa imagen me envuelva
que me deje sordo, mudo, ciego y trémulo
que me deje muerto en vida
con el simple hecho de, a usted, verla.

 

Que jamás deje de sentir tu piel,
que no dejes que el frío me coma.
Aunque me dejes pelear contra un titan;
si es por ti, que sea una horda.

 

Que tu luz no me deje sólo en mi camino
por más inteligente que sea,
hasta yo acepto que no puedo vivir sin alguien que me acompañe,
que esté conmigo.

 

Que el cielo no me limitase,
si es por ti puedo surcar la constelación que me pidieses
y por ti,
haría que los planetas se alineasen.

 

Que jamás dudes de mi palabra
porque si lo llegas a hacer
haría que mi indiferencia te sea insípida
y que te comas cada letra que pronunciabas.

 

Que nunca te haré falta
llegaré tarde, llegaré en la mañana
pero de que te coman las ganas de verme
me moriría, puesto que te juré mi palabra.

 

Que me despiertes por la mañana
pero no con cualquier cosa, ni con el café que bebo
porque con que claves tu pupila en la mía
me tendrás fuera de la cama.

 

Que nunca te canses de mis celos
mi posesividad o mi excentricismo
son porque te deseo
y porque te quiero.

 

Que sepas que jamás te oprimo
que el amor, o la felicidad que te ofrezco
te será una puerta
y que jamás te olvidaré porque te sobreestimo.

 

Que yo vagaré infinitamente
reencarnaré y te seguiré buscando
hasta que la humanidad se extinga
hasta que la vida cese, yo, seguiré vagando.

 

Que mi corazón te encienda
que sepas que cuando está latente es porque ama
o porque simplemente está en lucha porque lo oigas,
porque lo entiendas.

 

Que no te sientas sola
ni porque la depresión te consuma
porque quiero que te des cuenta
que siempre estaré a tu lado, que estaré cerca.

 

Que mi imaginación nunca acabe
porque lo que más deseo es que,
entre uno de esos versos
logres encantarte, logres enamorarte.

 

Que la felicidad para ti sea un éxtasis infinito
porque así cómo te quiero
quiero demostrártelo con ese placer,
y que jamás acabe, que te sea indefinido.

 

Que yo ya he visto cada centímetro de tu cuerpo
lo ha recorrido mi vista
¡Y ay! ahora imagina
lo que yo, contigo, haría.

 

Que jamás malinterprete usted
lo que yo le digo
porque si eso llegase a pasar
sería tan catastrófico cómo pensar que 2+2 es 5.

 

Que nunca estime más la vida de otra persona
por encima de la de usted
porque usted enfrente de cualquiera es un diamante
comparado con bronce.

 

Que mi tez roce la suya
porque si algo le prometo es que una piel cómo la suya
ha de ser la cosa más bella en el planeta
y no hay vista que le huya.

 

Que usted se agite, que su piel se erice
que su corazón se electrifique
que sus pensamientos desvaríen
y su mente se vuelva todo un caos sin matrices.

 

Que mi mente se vuelva tu lienzo
y que tomes lo que quieras, sin cohibirte
                           porque lo único que en mis pensamientos suena, es tu nombre,                                 y que sepas que, de ella, no podrás irte.

 

Que te dome ese corazón sin frene
con versarte y nada más que eso
porque de ahí nacerían
tus verdaderos deseos.

 

Que mi silencio deje de ofuscarte
y que sepas escucharle
porque cuando me callo lo único que quiero
es verte, y disfrutar de ello.

 

Que mis rimas no les parezcan absurdas
porque las hago para que usted
cuando las lea,
se pierda en la bella consonancia que crean.

 

Que sepa que no la he tildado de loca con intenciones de insultarla
porque pareciese que,
cuando usted me habla
no se percata que tengo un hiato entre la cordura de mis palabras.

 

Que se de cuenta que su vida es bella,
y lo único que debe dejar a un lado
es el maltrato que le han dado
para que siempre vea el hermoso mañana que le he jurado.

 

Que sepas que jamás he visto a Dios,
pero te conozco y créeme que puedo catalogarte cómo una Diosa
porque el cólera que desatas en mí
me es a una matanza engorrosa.

 

Que me es infactible
inadmisible, irremisible e insostenible
estar contigo y que tengas que marcharte,
que tengas que irte.

 

Que yo, por ti, lograría ser cuerdo
vivir la irascible tortura de percibir bien
y que me joda
cómo a Poe un cuervo.

 

Que no te escribo por decencia
ni por ánimos a fastidiarte
te escribo porque mi actividad favorita es leerte,
y espero no cansarte.

 

Que mis infortunios me dejen por un segundo
porque si estoy contigo y llegase a perderte
sería un amante afortunado
y al mismo tiempo moribundo.

 

Que las vicisitudes dejen de visitarme
porque ya me han dejado horribles intérvalos de cordura
y ni yo ni nadie, existe,
para que los aguante.

 

Que me perdone si me vio atrevido
pero usted me debe algo puesto que, nadie debería de tener la inclemencia de pronunciarse ante mí, robar mis pensamientos
e irse tan ligero cómo un átomo en el viento.

 

Y que si quiere saber el último verso
acérquese a mi,
que yo lo he reservado
especialmente para usted porque demasiado le he estimado.

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