Araceli Vellber

No me importaba.

No me importaba.

Colocamos, los besos sobre la mesa.

Contándolos, como una partida de naipes.

Le dimos, la vuelta a la mesa,

Por si faltaba alguno.

Como dos avaros,

Sumando, lo que no era de ninguno

Y en otro tiempo, estaba unido.

El efecto, era el mismo,

Ninguno.

No me importaba, escuchar estupideces

Me preocupaba, que las tomaras en serio.

No me importaba, que se marchitaran las flores

Me horrorizaba, que no florecieran.

No me importaba, la muerte

Tenía miedo, a la vida injusta.

No me importaba ya, que no me beses

Lo que no quiero, es que se quede solo ese beso.

No me importaba no verte

Sabiendo que estás, me vale.

En fin, volvimos a dar la vuelta a la mesa

Para la siguiente partida de naipes.

Comentarios1

  • El Hombre de la Rosa

    Muy hermoso tu poema de amor amigo Araceli...
    Un placer haber leido tus letras...
    Saludos de Críspulo...



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