Roquearguellesarevalo

Atid19

Sucede que los días pasan sin vergüenza

como tú, a veces, repentinamente por mis ojos

y el silencio habla en mi de a pocos

y la soledad quiere, y consigue en mí un devastador incendio.

 

Caminas. Caminas tú y tu piel soleada

bajo el cielo inmenso acogedor

y andas por allí, y vienes hacia mi, curiosa,

cargando prejuicio en tus hombros, y sigues.

 

Seguimos el cielo invisible y el mar de tempestad,

el camino de incendio y el camino de pasión,

caminamos solos pero juntos de los codos,

juntos de las manos, nuestra rara amistad.

 

Es tan dulce pasear por las líneas delgadas,

y tenerte apretada a mi alma, como si fueras mía,

corre y corre el aire nuestro bailando en nuestros cuerpos, 

se suelta, se enreda y alegre en lo alto más nos eleva.

 

 

 

Comentarios1

  • El Hombre de la Rosa

    Muy hermoso tu genial poema amigo Roque
    Una placer leer tus bellas letras
    Saludos de amistad y afecto
    El Hombre de la Rosa



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