Adrian Rodriguez

Un niño desilusionado!

Era una mañana radiante en la isla mas hermosa del caribe;
Y ahí estaba yo, sentado en el muro de la vieja casa,
Cansado de jugar, exhausto de ceder a la imaginación.
(Un niño desilusionado!)
De repente el corazón sarto de alegría como queriendo escaparse de mi pecho y corrí hacia ti gritando:
Papi, papi; con el corazón hinchado de felicidad y los ojos cegados de ilusión;
Ate mis manos a tu cuello mientras abrasaba tu cintura con mis piernas...
Pero no eras tu, sino un extraño, un desconocido sorprendido por la escena;
Anonadado hasta la confusión; me aparto de el con un poco de desprecio y dedicándome una mirada de pena lo vi alejarse, hasta desaparecer;
Entonces yo niño aun, volví a sentarme en el muro a dibujar con una varita, círculos en la tierra.

Comentarios3

  • El Hombre de la Rosa

    Muy bella su prosa amigo Adrian

  • GuillermoO

    La falta de padre, o de un adulto significativo, traen en el niño estos sinsabores que suelen configurar daños psíquicos; asimismo sucede con la falta de m adre o adulta significativa.
    Buen escrito.
    Saludos
    Guillermo

  • kavanarudén

    Amigo querido.
    Te leo con admiraciòn.
    Escribir es una gran catarsis.
    El dolor, la desilusiòn merecen respeto y consideraciòn. No hago el psicologo, aunque si lo soy, pero me quito el sombrero ante tu escrito y te abrazo fuertemente.
    Ninguno de nosotros es responsable de su pasado, pero si del futuro y no dejar que el pasado arruine nuestro porvenir. Te admiro.
    Hermosa prosa poética en la que desnudas tu corazòn.
    Un fuerte abrazo desde la distancia.

    Kavi



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