escritor ingel lazaret

PAISAJE NOCTURNO

La observaba apasionado desde lejos.
Ella con sonrisas respondía,
un íntimo mirar de picardía
fue alumbrando las sombras de la noche.
En un sueño de opulencia y derroche
que avivaba insolencias vespertinas.
Pudieron apreciar cada colina
y el radiante hechizo de los bosques.

 

La bucólica suavidad de los montes.
Una incitante prestancia en las praderas.
Comenzaba recién la primavera,
junto a la postura del enhiesto cerro.
El prado, humedecido y sereno
invitaba a diseñar todas sus sendas
abriendo inexistentes huellas
en tan bello y oculto terreno.

 

Maravillados por tanto ensueño,
en el paisaje nocturno más perfecto,
unió a ambos en un mismo pensamiento
con el excitado susurro de los vientos.
Ya no existía el frío del invierno
solo turgencias, curvas, y embeleso,
en un paisaje tan cordial y placentero,
como el más ferviente de los besos.

 

© ESCRITOR INGEL LAZARET
(noviembre, 2014)



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