Atin58

AHORA QUE LA INFANCIA SE SUICIDA

Nada importa el anuncio del ocaso, la escapada furtiva de las hojas hacia el norte, los amigos no están en la barra y amenaza el insomnio, la soledad de lo que nunca hemos tenido. Qué será de la infancia cuando anochezca y el último tren no me recoja, en qué sitio guardar esta añoranza, la angustia de tener la misma sombra acechando sin prisa cada huella. Llorar es una falsa solución de los ingenuos, pero faltan amigos, un trago, la otra acera para ver como voy camino hacia los otros. Nada importa el color de los cabellos, la sonrisa que empieza a convertirse en mueca. Qué será de los juegos y los sueños si anochece en este día de reyes magos y de ausencia. Yo no puedo con tanta neblina, con tantas palabras al asedio marcando el compás de lluvias prometidas. No puedo ser Adán, le temo a las costillas y a los dioses, siempre le temo a aquello que desconozco. Pero va a anochecer y me faltan nubes, tu voz hurgando en las paredes de mi cuarto donde hicimos la suerte y el amor. Estoy llegando al dos por dos y al otro cero y mi balcón se aleja de la playa. Voy buscando los árboles y su sombra mientras la tarde duerme entre las hojas. Qué será de este tiempo prohibido ahora que la infancia se suicida y el último duende es bruma en el recuerdo.


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