Irene..

Aura.

El sol ha empezado a venir a amarme por unos minutos.

De repente mi mirada, queda absolutamente deslumbrada.

 

Ciega de luz, atravesada por Él, por los ojos, por la boca
por los estigmas poetas de las manos.

 

Me asciende más allá del firmamento, hasta prenderme a su ardiente elemento.
Pura convulsión de quemadura, temblando como llama al contacto de su piel entera.

 

Ha cambiado mi nombre de Paz por el de Aura.
Así sé sin palabras, cuando va a inundarme de Anunciación.

 

Luego, me desciende a un estado onírico del olvido
para que no llore su distancia, sobre el párpado del sueño anochecido.

 

Comentarios1

  • El Hombre de la Rosa

    Mucha bella filosofia en tus versos amiga Irene
    Muy grata la lectura de tus versos...
    Saludos de Críspulo...
    El Hombre de la Rosa



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