Octavio97

Tu piel. Mi piel. Nuestro encuentro.

Bombardea la ciudad el silencio,

con pedazos del mismísimo firmamento.

Cae en forma de balas,

resaltando aún más su sufrimiento.

 

Tus manos sobre mi espalda,

descubren un nuevo lenguaje.

Te exploro con la mirada,

mientras mi mente se va de viaje.

 

Nuestras pieles rozándose.

Luchando, besándose, amándose.

Nuestras almas entrelazadas,

viajan sin tiempo, ni espacio.

Sin Luna, sin momento.

Si llanto, sin sufrimiento.

Recorriendo la historia,

que por trágica y dolorosa,

aún permanece en sus memorias.

 

Nuestra respiración agitada.

La molestia en los ojos.

Y de golpe ese antojo que me da por amarte,

abrazarte y no soltarte.

Fundirte contra mi pecho.

 

Con el fuego de mil infiernos,

que genera nuestra pasión,

hasta el hielo más frío creado por Dios,

sería derretido sin la más mínima compasión.

 

Y puedo asegurarte mi amor,

que con cada latido,

te alejas a kilómetros del olvido,

y logras que te ame con intensidad.

Pues cuando te tengo en mis brazos,

y sos solo mía.

Recuerdo la despedida en tu carta, amada mía,

en la que me dijiste "Siempre tuya, y de nadie más".

Comentarios1

  • El Hombre de la Rosa

    Muy erotico y bello tu poema de amor amigo Octavio
    Un placer pasar por tu portal...
    Saludos desde Torrelavega...
    El Hombre de la Rosa

    • Octavio97

      Muchísimas gracias, estimado amigo. Cómo siempre, es un placer recibir su comentario. Saludos desde Ushuaia, Argentina.



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