Octavio97

La vida y la muerte.


Su boca, ah, su boca. El mismo paraíso.
La danza de nuestros labios, el vértigo.
Parece como si cayera a un abismo.
Y allí se encuentra mi muerte.
En ese beso, fogoso, ardido.
Y allí habita mi vida, en su mirada, en sus besos.
En nosotros mismos.
Podría decir con firmeza, que su boca es un laberinto.
Pero aquel del que no quiero escapar nunca.


Un poema que llega al alma, deja sabor a muerte, cae en un abismo se adentra en un laberinto, y allí se queda con embeleso.



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