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Piel al descubierto

Esos encuentros furtivos

en los que nuestros labios se buscan con ansias

y nuestras manos se tocan por accidente,

haciendo vibrar cada parte de nuestro ser.  

 

Tus miradas dibujaron sonrisas,

tus caricias se quedaron tatuadas en mi piel,

tus besos en mi hombro

como diciendo un te quiero entre silencios.

Nuestra imaginación vagando,

perdida en aquella imagen desnuda y fría de nuestra piel,

de mi piel sobre la tuya,

de tu piel sobre la mía.  

 

Vagando en los jardines del pecado,

en el recuerdo de aquellas mordidas en los labios,

de aquellas caricias en mi pecho,

un lienzo en blanco.  

 

Las horas pasan,

desnudando tus intenciones,

como si leyeras mi mente,

como si fuéramos uno en ese instante.  

 

Mis ojos te buscan, 

tus dedos me tocan, 

tus labios me besan.  

 

Tus manos dibujaban sus curvas sobre mi lienzo

y tus labios besaban sus besos sobre los míos.  

 

Que extraño es no extrañarte,

no buscar tu sabor en otros besos,

sino buscar su sabor en los tuyos.  

 

Tantos deseos, tanta culpa.

Tanto tiempo perdido entre gemidos distantes,

entre mis ganas de hacer de ti mi primer amante.



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