RICARDO MARCELO ALVAREZ ALVAREZ LLANOS

ILUSA ESPERANZA DE SU REGRESO

 

Como taciturna lechuza en vela o

un espejo hostil que no duerme,

con ilusión voy esperando el milagro

de la danza cuando tus pies bailaban

en comunión con la baldosa y

celestes dedos levitaban como hados.

 

Hoy entraste como emperatriz del harapo.

Desfallecida cual nadante en el mar Egeo,

contra una roca parecías estrellada,

ásaro quemado en la boca del fuego.

 

Estaban huecos tus besos y

tu boca olía a labio ajeno.

Mi imagen en tus ojos ya era sueño

de quimera y por tus palabras

bruscamente expulsabas veneno.

 

Te recordé la brisa de mi aliento

en tu cabellera,

La suavidad de mis dedos

deambulando tu cuerpo.

 

Te nombré voces y

ecos que aun recuerdo.

Susurros que durmieron

con nuestros cuerpos.

Fervor de cuarto, instantes de llamas

hasta que la lengua exhausta

se fracturaba al intento

 

No eras tú la navegante harapienta,

sino la profunda garganta

de mi alma sedienta

Te libraste del amor que te raptaba

para ir volando a otros brazos

con ese rostro de antípoda embelesada y

en la distancia cultivaste un nuevo lazo.

 

Me quedó el sabor de la nada.

El dolor del corazón desabrigado.

En la soledad se me agotó el abrazo.

más conserve ilusa esperanza que

regresaras en una marea…

Hoy,

Mañana, o en un tiempo cualquiera.

 

 

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Comentarios1

  • El Hombre de la Rosa

    Esplendidas metaforas filosoficas amigo Ricardo...
    Muy grata su lectura..
    Un abrazo de amistad...
    El Hombre de la Rosa...



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