josencolindres

El sueño del río.

Escribo un poema porque tuve un sueño,
Un hermoso sueño, desde el fondo, eterno.
Pero no logro darle fin al horizonte de mi mente.
Escribo un poema que no tiene fin, ni miedo.
En un posible lamento de mis letras; escribo
un poema del sueño que no recuerdo porque aún
no se decide a nacer...
Nace un río, producto del amor por ser vida,
viaja hasta la gran ciudad que aún no existe,
pero lo hará. Y en él van historias que buscan
ser contadas: navegan lágrimas, risas, seres, instantes,
verdades y mentiras, días y noches, sudor y sangre.
En el agua van cantando mis antepasados y mis lecciones.
De pronto y sin tener prisa, salen los árboles -que ya desde antes,
son acariciados por el viento frío; destemplan los dientes
de las hojas que aún no crecen- No han echado raíz
y ya tiene hambre.
Los rayos de luz son como peces, luz que no sabe quien
es su padre, pero entiende que un día será madre.
Sé que todo es silencio y el río corre, los huesos salen,
los gritos muerden.
Todo lo que no ha nacido está muriendo y es larga su vida,
son ancianos que gatean en el "gu-gu, ta-ta" del primer
poema del mundo.
El río decide terminar de crecer en el mar, que sigue tibio.
Y justo al final del mar entra un son, es conocido y será
escrito. Todo esto desde la pupila del ser que sueña
y escribe un poema solo por tener un sueño y sueña, sueña
que está despierto y el sol cansado aún no amanece.
Escribo un sueño, porque tuve un poema del bebé río en
su primer día de vida, que fué su vida entera en el sueño.

 

José Nájera Colindres



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