GuillermoO

Un poema o los colores del campo

 

Abro la puerta de mi casa,

pero no hay puerta

ni siquiera casa.

Sí un camino de tierra,

delgado,

hacia la nada.

Vengo a besar a mis animales del delirio.

Y después seguir huyendo.

Golpeo la puerta.

Grito para que me abran.

Pero no hay puerta;

no hay nadie,

ni siquiera el viento moviendo las ramas de un árbol invisible.

Se oye una canción.

Sólo es el alma hueca de los desposeídos que llora.

¿A dónde ir?

Soy un hombre extraviado que se hace amigo de su exilio.

Él conoce todos los secretos del extraño parque donde yo jugaba en ceremonias desaparecidas.

Me acompañan ahora los verdores del cercano campo.

Iré allí,

y me entregaré liviano a algún color que invite a mi corazón para que dance.

 

Mi canto será para ellos.

 

G.C.

Direc.Nac. del Derecho de autor

 

Comentarios4

  • Paco Jose Gonzalez

    Me ha gustado mucho, un saludo cordial.

    • GuillermoO

      Ah, qué lindo leer un comentario como el tuyo, Paco, y nada menos que desde Sevilla! Te lo agradezco; lei que te gustan mucho las lecturas... ire por tus poemas, muy pronto.
      saludo afectuoso
      Guillermo

    • Paco Jose Gonzalez

      El sentido onírico, ese anhelo de comunión con el cosmos, eso me ha encantado.

    • GuillermoO

      Es cierto: en el poema, quien n o tiene nada, termina uniéndose con algún color de la naturaleza para encontrar algún sentido a la vida.
      Nuevamente, gracias por tu lectura.

    • GuillermoO

      Gracias, Luna; es precioso tu comentario, y además, es certero !
      abrazo
      Guillermo



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