RUBEN BUELVAS

PARASHAT VAYIHSLAJ (y Envió)

AUTORIA RUBBEN BUELVAS

BERESHIT (Genesis)32:4-36:43.

Esta parashat nos relata, que Yacob o Israel como le hizo llamar el ángel con el que lucho en Peniel después de su encuentro con Esav su hermano, partió a Sukot y luego a Kenaan, y dice el relato que:  Yaacob llegó a salvo a la ciudad de Shekhem que queda en la tierra de Kenaan –viniendo así de Padán Aram– y acampó frente a la ciudad. La parcela de terreno donde montó su carpa se la compró a los hijos de Jamor, el padre de Shekhem, por cien kesitahs. Allí edificó un altar, y lo llamó ‘El Elohé Yisrael ‘El, el Elohim de Yisrael. Gén 33:18-20. Sin embargo le aguardaban problemas. Hamor era un jebuseo, de una de las tribus de Canaán. Poco después de la llegada de Jacob, su hija con Lea, Dina, formó una relación con "las hijas [mujeres] de esa tierra". Esto dio lugar a su violación por el hijo de Hamor, Siquem.  La Tora dice: -Y salió Dina, la hija de Lea, a quien ésta había dado a luz a Jacob, a visitar a las hijas de la tierra. Y cuando la vio Siquem, hijo de Hamor heveo, príncipe de la tierra, se la llevó y se acostó con ella y la violó.… Bereshit (Genesis) 34:1.

Este acto trajo como consecuencia que Simeón y Leví hermanos consanguíneos de Dina, atacaron y mataron a todos, saqueando (rapiñando) la ciudad además de tomar cautivos a mujeres y niños.  Sus acciones atribulaban enormemente a Jacob, y se tornó temeroso por represalias de los pueblos nativos. En cuanto a Simeón y Leví, ninguno mostró remordimiento (Versículos 30–31), por sus palabras condenaron a Siquem y quizás hasta a Jacob: “¿Debió de tratar a nuestra hermana [no “tu hija”] como a una prostituta?” (énfasis añadido). 

Refiriéndose a este lamentable acontecimiento, el Rav. Williams Pitter comenta: que no fue correcto que la joven Diná se tomara la libertad de salir de su tienda para ir a “a ver a las hijas de la tierra” (32:1), es decir, para visitar y conocer a otras jóvenes y hacer amistad con ellas. Bueno, cualquiera diría, juzgando dentro de los parámetros liberales de este mundo: ¿y qué hay de malo en ello si Diná es una joven que desea conocer otras jóvenes más allá de su clan familiar? En segundo lugar, debemos considerar el contexto cultural de las tribus semitas, en donde las mujeres no interaccionan abiertamente con los hombres y menos por iniciativa propia como las mujeres de hoy en día. Por tanto, juzgando por este contexto cultural, las acciones de Diná representaban un gran atrevimiento, su iniciativa de salir a conocer a las jóvenes del lugar era una grave falta al recato de la mujer semita. Y particularmente, una grave falta contra la educación que la había dado su padre Yaacob, puesto que las jóvenes de aquel lugar eran participantes de la cultura idólatra, alejadas y divorciadas del Pacto. Esto sería suficiente para condenar la falta de recato de Diná, y además, por lo que ya sabemos del relato, pagó muy caro su osadía, porque ella, con su conducta, había propiciado su caída.

Este comentario hecho por el Rav. Willian Pitter es de gran importancia, sobre todo en nuestra sociedad actual en la que la mujer ha confundido la palabra “libertad” por libertinaje, y se desligaron de la forma modesta de vestir para vestirse o actuar en forma provocativa. No se puede esperar que los hombres se controlen ante la presencia de una mujer que los expone a la tentación y a su propia naturaleza carnal.

Diná, era la hija única de Jacob, debió ser la consentida de sus hermanos y el adorno de la corona  del Patriarca, sin embargo una mala decisión la llevo a la deshonra, arrastrando a su familia a la tristeza y a sus hermanos (Simón y Leví) a vengar este crimen con un crimen mayor.

La venganza alcanzo al culpado y la toman de todo un pueblo inocente. Todo esto porque Dina salió sola de su casa, se apartó de las tradiciones y decencia de la familia y expió cruelmente su imprudencia. Severa lección que enseña a la mujer, particularmente si es virgen, a cuidarse, y cómo la curiosidad y la falta de prudencia pueden llevarla al precipicio. La venganza de los hijos de Jacob, Simón y Leví, contra todo el pueblo hiveo, fue condenada por su padre, que temía al mismo tiempo las represalias de los cananeos y de los periseos, pueblos vecinos de este país. Por esto mismo Jacob, sobre su lejo de muerte, a la hora en que se acostumbra perdonar las faltas de los otros, no pudo contenerse y maldijo la ira sanguinaria de sus dos hijos (Gen.49:5-7). Según la tradición, la triste e infeliz Diná pasó sus años encerrada en casa de Simón, su hermano; ya no tuvo alegrías en este mundo y murió de tristeza en Egipto.

En la vida judía, la mujer es la base de nuestra existencia como pueblo y la encargada de transmitir nuestros valores de generación en generación. Esta función le ha sido encomendada a la mujer en la revelación de D'os en el monte Sinai, así como está escrito en la Torá: "Moshé ascendió a D'os y Él lo llamó desde la montaña diciendo: Así dirás a la casa de Iaacov y relatarás a los hijos de Israel" (Shemot 19:3). Los Sabios nos enseñan que al decir "la casa de Iaacov", el versículo se refiere a las mujeres, y al decir "los hijos de Israel", se refiere a los hombres.

El recato protege la intimidad y privacidad de la mujer, resalta su autoimagen y ayuda a desarrollar su ser interior al darle la importancia adecuada a su verdadero ser: su alma. Así como un diamante debe ser protegido del robo y del daño - y para eso debe estar bien recubierto en un lugar seguro - así también la vestimenta y la conducta refinada, agradable y digna protegen a la mujer y le garantizan la preservación de su pureza. La mujer judía sabe que la función más importante de su vida es crear un hogar feliz y agradable. Mediante sus refinadas cualidades y bondad, ella trae luz no sólo a su familia sino al mundo entero. La mujer judía está orgullosa de tener la responsabilidad de ser un "ezer kenegdó" - una ayuda para su marido y su meta es poder llegar a mantenerse fiel a ese honor y responsabilidad. Para lograr esa tan elevada ambición ella se dirige a D'os - su Fuente de ayuda - en todo momento.

Quisiera terminar mi comentario con una porción de una serie de maravillosas conferencias que durante siete Shabat consecutivos pudimos disfrutar de parte del Rav, Dr. Williams Pitter. Tituladas EL MESÍAS EN LA CREACIÓN. Donde hace alusión al honor de la mujer Judia al cumplir con las Mitshva propias de ellas traen bendiciones al hogar judío y al mudo. Dice el comentario que: El acto de separación del jalá, como el reshit de la masa de harina de trigo, es una alusión a la expiación que efectuaría el Mesías. Por tanto, cuando el judío, y especialmente la mujer, tiene el honor y el privilegio de separar el jalá debe entender que está anunciando a su familia y a la comunidad que ese jalá, el reshit de su masa, que ella dedica de manera especial al Eterno es una maravillosa alusión a la expiación del Mesías. (Gran honor para la mujer Judia) Por tanto, cuando el judío, y especialmente la mujer cuando han tenido el honor de hacer el pan jalá, con ese acto, más que recordar o emular la creación del primer Adán, estuvo por miles de años anunciando de manera inconsciente a su familia la aparición del Mesías; y ahora que ya sido revelado a nosotros, quien tenga el privilegio de realizar el ritual de la separación del jalá sepa que está anunciado a su familia e invitados la segunda aparición de Yeshua.

Mientras cada víspera de shabbat sigamos separando el jalá de la masa del trigo, estaremos proclamando su vida y su muerte a favor de nosotros, y también la gloriosa venida del Mesías, y que sea pronto y en nuestros días y decid Amén!! Mis saludos rav. Williams y agradecido por vuestras enseñanzas. Shalom.



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