Isaac Amenemope

ARCO DE TIERRA

 

Sobredimensionamos el tamaño y el alcance de nuestros problemas
Para encontrarlos luego en medio del trabajo,
Con el millar de diminutas soluciones invitándonos a
Pasar a las niñas de los ojos de cada semejante próximo.

Deberemos cerrar siempre las vulnerables celosías
De nuestra internidad,
Para no resultar desgajados del beso que nos imprime
Sin roces a la boca de la vida más nunca,

Para poder acariciar las resbaladizas alas de la melodía
Donde el palpo duerme el recapacitado vuelo de cielo;
Para otear hacia otro lado del crepúsculo Sin alcanzar a lastimar el lomo desprendido de la sombra.

Hemos de despertar en mitad del pestañeo
Para desfigurar e un asalto sorpresivo
El rasgo vivido de la vida;
Para mirar abajo el brazo encorvado
Que agita la galaxia
El sutil resplandor que de su hinchado corazón salta

Comentarios1

  • El Hombre de la Rosa

    Hermosa fantasia escribes en tu grato poema amigo Isaac
    Gratificante su lectura
    Saludos de amistad y afecto
    El Hombre de la Rosa



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