Esteban Mario Couceyro

Un deseo

 

Estoy mirando, por la ventana

cómo, el invierno avanza en remolinos

y con las hojas

pasan mis recuerdos.

 

En la mirada, adormecida de hastío

los árboles, buscan huir

de un lado a otro, sin poder

como mis manos, en el teclado.

 

Por qué el desencanto, gana

una vez mas, en ese campo blanco

donde mis pocas letras

parecen tan pequeñas.

 

Pienso en ti, imagino

tus ojos, diciéndome adiós

y mis manos en las tuyas

queriendo digitar, un te quiero.

 

No veo, qué estoy escribiendo

ni la ventana nuestra nada

solo mis dedos, tu nombre

y un deseo, solo eso.    

Comentarios1

  • Beatriz Blanca

    Hoy has dispersado tu alma como hojas secas, pero todo pasa y puede que finalices el día con entusiasmo de primavera. Bello poema que llega profundo.
    Un abrazo con sueños veraniegos.

    • Esteban Mario Couceyro

      Nombraste el alma, que en mi caso semeja una sombra, que por momentos llevo a rastras por detrás, hasta que de ratos, va presurosa, señalando el camino.
      Mi alma es inquieta, cuidadosa de la carga que le he impuesto, algo pesada para su imaginación. Se que en definitiva, mi alma no es libre, la tengo atada por interminables lineas de letras, que la imaginan, pero no la hacen...
      Jamás la oscuridad me abarca, pues mi alma, necesita ser sombra de la luz.
      Gracias y un abrazo de aires tibios.
      Esteban



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