Oscar Perez

La canción de mi cuna y mi andar

La canción de mi cuna y mi andar

                                                           (A San Felipe lejano)

 

La mitad de mi noche es ciudad

y la otra es temprano,

quien no quiera decir más verdad

no se llame mi hermano,

tanto vi, tanto fui como cántaro al agua,

que en Santiago de Chile hoy grité

dónde está el Aconcagua,

dónde están mi mamá, mi papá

con sus sacos al hombro,

donde está la ribera que allá

me llenaba de asombro,

era un río que, a todo correr,

no dejó que corriera,

piensa bien, dijo, qué vas a hacer,

yo pensé en una hoguera,

y agua y fuego, lo deben saber,

juntos son un problema,

más si el fuego me da de beber

y es el agua quien quema,

dónde está la humedad de ese mar

que rodó en mis mejillas

y la barca llamada piedad

que forjé de rodillas,

y la orilla de mi porvenir

que en el río vertiera

para nunca jamás repetir

otro llanto siquiera,

donde está la niñez que hoy llamé

pues me siento fecundo,

y eso que más viejo desperté

que el niño en que me fundo,

dónde está San Felipe el real,

por tres veces famoso,

por heroico, por simple y cordial

cual su vino sabroso,

dónde está la promesa matriz

de mi más tierna infancia,

esa que me hizo fuerte y feliz

pese a tanta distancia,

yo he de ser el que soy por no ser

otro niño cualquiera,

de aquel valle el que quiso crecer

más allá de su hoguera,

de aquel campo el que sale a buscar

detrás de sus montañas

y descubre que el mundo no es más

que una esfera de arañas,

y de duendes y magos y amor

y de sucias camisas

y de un clavo en mitad del dolor

en la cruz de las prisas

y de empeño en la frente del mar

que encontrara ese día

en Con Con, donde el río va a dar

con todo y poesía,

dónde está, por fin, esa bondad

que mi abuela nos diera

y que en rostros de la soledad

tanto hermano entendiera,

dónde está el corazón que perdí

por dejar San Felipe

y la suma del mal que viví

mientras más me emancipe,

no hay lugar como ahogar el ayer

en el río que yo era,

o en el bar, si es lejos del hogar

que el dolor te supera,

llanto brota, aguas vienen y van,

volveré en primavera,

ese valle es el mío y verán

que allá todo me espera,

el muchacho en que me convertí,

y aquel hombre fecundo

y la casa de la que me fui

por dar la vuelta al mundo,

esto es por la nada que vi

girando en lo profundo

y la piel que encontré en un papel

debajo de un segundo

y la luna en que fui por la miel

que algún beso escondiera

y las gracias que siempre te di

por tu amor sin frontera,

allá están esperando por mí,

por usted, por quien quiera,

vamos ya, quién lo iba a pensar,

que luego amaneciera

y que un  río yo me iba a llorar

por no ver más ribera,

quién diría al oírme cantar,

que otro día naciera

y que voy a vivir y a soñar

cual si allí yo estuviera,

San Felipe, yo aquí he de dejar

mi verdad verdadera.

 

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09 08 14



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