Esteban Mario Couceyro

La contrariedad

Querida amiga..., uff que color mas feo!, bueno así está un poco mejor, aunque no me satisface...

Como verás, estoy difícil, será el día de un gris intenso, que ha nublado mi espíritu, no sé, pero lo cierto que mi humor está cataléptico y no tiene mucho que brindar.

Es que esta mañana, al despertar, me propuse pasar un día malo, si como lo lees, no puede ser que mi optimismo venza a diario, las vicisitudes que de continuo se presentan.

Entre sueños, razonaba que si a la contrariedad, la dejaba vencer, aunque sea solo por este día, me dejaría en paz, ¿por qué no considerar que tiene algo de piedad?.

Es así que desde el desayuno, nada me satisface, a nadie he dicho "buen día", solo lacónicos "hola", solo eso... "hoola", como botellas tiradas al mar, con desesperados "hoooolassss".

De mas está decir, que todas fueron devueltas, entre resacas a mis solitarias orillas, sin abrir.

Ya son casi las nueve de la noche y no hay reacción observable, por parte de la contrariedad, ni un indicio de esa posible piedad, ¡ nada!.

Me estoy dando cuenta, que me ha vencido, ella y no que yo haya decidido este día, que estúpido soy al creer en la piedad, de la contrariedad.

Es así que he decidido a partir de este instante, librar una intensa batalla, en lo que resta del día, en la seguridad de vencer a la impía contrariedad y con fuerza sobrehumana, penetrar su cuerpo esquivo, para arrancarle la palpitante necesidad de perseguirme.

Querida amiga, no temas, he de vencer y con el nuevo día, veré mas lejos, en un campo ya sin molinos de viento, a los que deba derrotar.

 

Un abrazo,

Tu amigo (en el medio de la mancha...)





















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