Onelia Lor. Kaede

Duda

Existe una terrible hora cuyos

Números precisos llevamos

Invisibles en la frente. A esa

Hora sabremos con franqueza,

Por un inmortal instante, que

De poco bastó la vida y que nuestro

Nombre fue, por cierto, en

Nuestros días incorrecto.

Todo cuanto nos rodea es una

Mentira o una duda, menos

Esa crucial hora que nos espera

cuyos números existen y tienen cifra

Y cuyas puertas abriremos algún día.

 

Por qué, entonces, morir aquí

cada noche, cada madrugada,

cada tiempo a solas.

Por qué pensar en ti con

Ese desvelo que contradice

Y pone en duda la prudencia.

Todo nos encamina hacia ese

Instante hórrido, hacia ese espejo

Que conocerá nuestro verídico

Rostro. Si esa es la única certeza,

Dónde está el valor de las cosas y

De este momento que no se apague,

Si todo se cifra en la condena

De hundirse en una basta tiniebla,

Y mi único consuelo, que eres tú,

Que son tus besos, siguen esa ruta

Terrible y pavorosa, tan lejos de mí.

Entonces quisiera apresurar ese instante,

Esa temible hora desconsolada.



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