Onelia Lor. Kaede

Crisis existencial

El destino que nos aguarda, como una puerta entreabierta,

De algún modo nos define. Habrá quien niegue a Dios, pero

Nadie a la muerte. Somos ese destino que nos espera. Somos

Un cadáver confeso y palpitante. Este mundo también lleva

Sobre sí un destino que nadie puede negar y que lo define.

Ir a la deriva de la oscuridad después de haberse hundido.

Somos lo que dejará de existir. Somos esa espera oscura

E inagotable de nuestro polvo sobre una sombra espesa.

Y sin embargo creemos que esta hora vale algo, que

El sol entibia nuestra mano y por ello existimos.

Es un engaño, quizás ya andemos vagando sobre esa

Nada naufragante y no lo sabemos. A mí me basta

Felizmente con saber que tuve tus labios junto

A mis labios y que nuestras manos se juntaron una tarde

Lejana.



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