CamiloValencia

La primera vez que escribo “Amor”.

 

Amor, acicalado y repulsivo, prosaico.

Dependo de ti tanto como no quisiera,

Y me alejo de ti como si fueras a durar pa´ siempre.

 

Estás colgado de una rama que

lleva años haciendo ruido, amenazando.

Haces pensar que vas a caer, y en la cabeza

de un hombre sabio crear poesía, pero no es fácil.

Durante todos estos años que uno lleva discurriendo,

Arrancándose el lodo de las palmas, jamás pedí

a Calíope el permiso de tu mención, pero aquí estás.

 

Tu me recuerdas al alma mía, que no es su

nombre un mantra diario, pero es su brillo,

su inefable constelación la que da sustento, así

te llamas: “Estro encendido” que no estás, pero sin ti no hay caminata.

No hay naufragar.

 

Hoy si te llamo, Amor, porque rehuirte,

creer que airear tu nombre es inmolarte, y eso es

falsedad, es como un día cerrar los ojos al caer

y sentir el golpe sin haber visto la piedra, así me existes.

 

Olvidar que puedo hacerte, moldearte y “tirarte al rio”,

También yo puedo, ¡debes creer que también yo puedo!

No solo los tocados por el cielo pueden verte, ¡yo también te veo!

Y no solo esas putas que no cobran te abandonan, también

puedo abandonarte, pero no quiero.

 

Amor, tal vez no quise mencionarte por temor

a herirte, a ofenderte, tal vez pensaba yo, no sé,

que si te hacía sangrar nunca vendrías,

pero tras años de hacerte altares, de respetarte cual

fiel doncella, me has condenado a la Soledad, y hoy te reclamo, Amor;

¡piérdete, infame! Que ya no quiero brotar

silencios domesticados. ¡Lárgate, imbécil!, por ti

no encuentro camino alguno sin recorrerse,

todas veredas de mil caminantes que me sofocan

y yo solo quiero un barco triste pa naufragar.

 



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