Sebastián Lopera C.

¡TU CUERPO!

 


Tu cuerpo.
Es tu cuerpo un jardín
Donde pastan los rebaños
que migran de mi alma
Hasta ese lugar
Verde y sin fronteras
Fructuoso jugoso
Que guarda para mí
Tu cuerpo.
En la bondad de tu cuerpo
Fluyen riachuelos de agua manantial
Que corren – y te recorren-
Humedeciendo hasta el más recóndito
De tus desiertos
Purificando hasta el más sombrío
De tus espacios
Y en esa pureza que se escurre
Espero para beber.
Tu cuerpo.
Próspero como los campos
En la primavera florecida;
Lustre como el pétalo que viste
De colores a la flor;
Frondoso como los grandes
Y empinados árboles que se alzan
Para mostrar al mundo sus frutos;
La madurez de su pasión.
Tu cuerpo.
Frágil como el ala de la mariposa;
Laberinto indescifrable de formas
¡Quién puede leer el signo de un ala
Sin especular acaso de la suerte
O asirse a un deseo
Como al principio al pecho
Se aferra un recién nacido!
Queda en mis manos
El enigma de tu cuerpo
Como el del ala; a la suerte de quien ama.
Tu cuerpo.
Cálido como el astro sol en verano
Que con rayos de luz y amor
Cubre la incertidumbre del mundo
Pariendo luz y esperanza;
Así mismo astro mío
Invades hasta los resquicios de mi alma
Con la melodía tierna de tu calor.
Tu cuerpo
Que puede ser para cualquiera
Igual a cualquier cuerpo
Confirma a mi alma
-¡En un pasado una vagabunda alma!-
Qué hay milagros en el mundo
Cuyos misterios se reducen
a la paradoja infinita-mortalidad
de un cuerpo.
Tu cuerpo.



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