luisa leston celorio

“ PALABRA DE DIOS”


AVISO DE AUSENCIA DE luisa leston celorio

Os saludo amigos.
Intentaré entrar más a menudo aunque no sea tanto como deseo.
Por razones de problemas visuales no puedo estar en el ordenador, por esa razón no podré hacer muchos comentarios, pero abrí para intentar comunicarme poco a poco con todos ustedes porque os hecho mucho de menos.
Un abrazo.

Veamos dice el  misionero: -¿Me dicen que  nada se puede hacer ante tal barbarie?

¿Qué hay que esperar que tengan a bien los infames poderes que lleguen las vacunas a estos indefensos seres?

¿Y mientras que hacemos? ¿Dejar que se sigan muriendo, por no ceder a vuestro ego y seguir proclamando que el condón  no es efectivo? ¿Que incumple no se qué mandamiento divino?

¿En qué mundo viven señores? ¿Qué corazón guardan en su pecho? ¿O es simple ignorancia la que lucen sin ningún pudor?

Añadió:

-Mucho antes que Cristo al mundo llegase ya los hombres utilizaban este método para no concebir y privarse de males. Jesús nada ha dicho sobre la decisión de no tener hijos y los distintos métodos que ya se utilizaban en su tiempo que ya eran muchos.
  Si bien eran muy rústica  la funda del pene como  hoy conocemos y  el  Diu, ya  utilizado ambas cosas por  los egipcios entre las gentes de más cultura.
Aquí todos nos tenemos por cultos ¿no?  Y sabemos de historia por lo tanto nada nuevo os cuento, pero les refresco la memoria: lo que hoy conocemos como preservativo era una  funda  de tripa de anímale. El primer Diu era de estiércol o piedras para las camellas, para las mujeres de oro o metales bien pulidos. En excavaciones arqueológicas ya hace años que se descubrió estos objetos. También se saben de otros métodos llamados naturales que ya utilizaban desde tiempos muy remotos, inmemoriales y  solo las religiones con deseos de apoderarse de la libertad del hombre pusieron maldad donde no la había.

Si bien es cierto que en aquello tiempos estos métodos artificiales  podían trae consecuencias nada deseables como muerte por infecciones, con el curso de los años se fue haciendo los materiales más adecuados, como ha pasado con  muchas otras cosas.

Después de una pausa volvió a tomar la palabra con ánimo de dejar patente sus criterios muy bien fundados en experiencias,  no solo suyas, que también en la de muchos doctores que trabaja cuerpo a cuerpo con el pueblo no estando sentados en escaños, o tras de mesas de afamadas clínicas consagradas a determinados ideales. 

-¿Cómo pueden decir Ustedes que no es válido como herramienta de prevención de enfermedades e incluso como método de barrera para la no concepción? Cuántas vidas se han salvado desde el momento que se fue concienciando de su usanza. Díganme caballeros, ¿cuántas criaturas no deseadas dejaron de llegar al mundo? Si no fuesen útiles  las prostitutas seguirían trayendo a la vida criaturas,  y las enfermedades terminarían con sus existencias. -Tristemente este fue uno de los estudios que se han podido hacer y es muy palpable-  ¿Cuántas parejas que desean ser padres responsables y no quieren pasar por métodos más drásticos evitan la paternidad lo utiliza? ¿Quieren mi respuesta? Millones de parejas e  toda la tierra señores.

Muy serio miro a los estrados y añadió:

Sí, es un buen método para esas gentes que esperan que llegue la vacuna, vacuna  que no llegará mientras los poderes no se sacien de ganar dinero, por lo tanto, me temo que nunca.

  ¿Por qué en vez de arremeter contra el preservativo no lo hacen contra las farmacéuticas, contra los poderes que hasta  el pan y el agua les niegan?

Todos sabemos que es difícil hacer que el pueblo se comprometa a utilizarlo por sus culturas o incultura, pero Ustedes señores ¿son los más incultos que ellos  o desean exterminarlos?

En la segunda guerra mundial fue cuando resurgió con fuerza este método y siguió avanzando hasta el día de hoy, y ustedes niegan lo evidente por perjuicios radicales. Pues miren hombres que presumen de sabios y bondadosos ,  mientras las vacunas no lleguen, nosotros misioneros, nosotros doctores que se supone que de esto algo sabemos, seguiremos ayudado a estos pueblos con condones  para que no se contagien y den satisfacción segura a sus cuerpos.

-¡Oooh! Exclamó el clero. ¡Oooh! Exclamó el jefe del poblado, añadiendo: Esto es un descaro, un desafió a los mismísimos dioses. ¡¡ Regalarles gomitas es un gran pecado!!

-Bien, pues ustedes mismos. ¿Qué remedio pondrán a estos estragos de gentes hambrientas, enfermas y sin futuro?

Todos a una respondieron:

-¡¡¡Abstinencia!!!

- Esa respuesta esperaba.

´-¿De que se abstienen ustedes? ¿De banquetes? ¿De vivir en la opulencia? ¿De gozar de mil y nos placeres?... ¿Cómo puede ser que exijan  a los demás lo que no hacemos nosotros? ¿Cómo puede ser que les nieguen el  único placer que la vida les da por una mera idea nada responsable, ¿Cómo podemos  exigir  lo que no estamos dispuestos hacer las nobles personas que aquí nos encontramos?

 Un  clérigo levanta su mano y gritó:

-¿Qué dices de mi persona?

-Así lo ha escogido… y si cumple con ello yo no le pregunto, pues a mí no me importa mientras no corrompa a inocentes…

-¿Me acusa de algo?  

-Dios me libre, juzgar no es cosa mía, eso es cosa de los que se ganan la vida comodante manipulando mentes.

-Sigo diciendo que no es la solución, y enciman les invitáis al pecado.

-Señores míos. ¿De que Dios me estáis hablando? ¿De un Padre que nos da apetito, nos ofrece manjares, nos lo pone a nuestro alcance y cuando lo tomamos nos lo niega, o castiga porque pecamos? ¡Cuál crueldad la vuestra, que castigáis la miseria y no a quienes la provoca!.

Ante un mal mayor escojamos el menor, este amigos míos es el condón, y si ellos se condenan, con ellos me condeno yo.

Un aplauso se escuchó en la sala, y los ponentes miraron a su a rededor, comprobaron que los aplausos llegaban de cientos de misioneros y  misioneras religioso, también de seglares comprometidos con el pueblo sencillo, gentes  que con sus experiencias de tantas luchas comprobaron que el condón es un gran invento aunque no sea perfecto, pues los fallos no está en él, sino en el mal uso, por eso era grande la labor que había que hacer con el pueblo, y la mejor ayuda para todos era no negar la evidencia.

Ya cansado, y hastiado de tanta hipocresía reanudo su exposición, aun a sabiendas de que aquellos corazones duros no se conmoverían. 

. ¿Han comprobado las vidas que han salvado el preservativo?  Y ¿las que son posibles que no llegasen a este cruel mundo?  

Es por todos sabido que sabios Doctores lo aconsejan. Digan caballeros, ¿Es casualidad que quienes lo niegan son los que se suponen que están libres de enfermedades y descendencia?

Son ustedes señores diosecillos que imponen su palabra en nombre de un Dios que no abrió su boca al respecto para aprobarla.

Creo seriamente que antes de tomar sus hábitos, debieran pasar por misiones, en los lugares más penosos, entonces  cuando tomaran conciencia de la realidad, escucharían al mismo Dios, no al que ustedes se inventan. El verdadero Dios amigo, no es el que exponemos en nuestros templos, sino el que está en cada una de estas personas que acosamos con temores de pecados, esos pecados que nos hemos inventado para hacer de los hombres nuestros vasallos. 

No es a ellos a los que Dios les pedirá cuentas, sino a nosotros por negarles vivir con dignidad, y sus dignidad comienza cuando actúan con libertad, esa poquita que tiene, ustedes también se la quieren quitar. Déjenles por ese Dios que proclamamos aprender a vivir luchando por alcanzar la dignidad que Él les ha dado, y  que los hombres no les deja alcanzar.

Aún más. Cuantas veces me pregunto cómo podemos ser tan   osados para hablar en nombre de Dios.

Nuestra vanidad nos pierde, PALABRA DE DIOS nos atrevemos a pronunciar sin el mínimo pudor.

¿Donde está la humidad y el amor al prójimo que se nos supone?

Luisa Lestón Celorio

Asturias. España

 

 

 

 



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