Ostoatl Texotli (Zorro Azul)

TU NUEVAMENTE

Tú el mejor motivo de mi sonrisa, aquella que demuestra cuán feliz se encuentra mi alma, mi corazón y mi ser.

Tú, como el sentimiento que brota en forma de suspiro y que me enseña que la distancia, cuando hay amor, no importa.

Tú, en el amanecer de mis días como ese sol incandescente, dándome siempre un motivo para sonreír.

Tú en la oscuridad de la noche, enseñándome que solo quien se conoce a sí mismo, puede conocer a los demás.

Tú, en la ausencia, aquella que duele, en la despedida, que con los años se hace tenue, pero que se niega a desaparecer.

Tu como el caminante, siempre de frente a la vida, siempre de paso, siempre a prisa, sin memoria ni recuerdo del lugar, de la gente, de lo vivido.

Tú en  el niño, inocente, sin prejuicio, sin más preocupación que el juego.

Tú, siempre tú, enseñándome de la vida los secretos, de mi corazón la vida, de mi amor el destino, de mi ser la paz.

Tu como el sendero, recorrido mil veces, siempre nuevo para el desconocido, siempre amigable para quien te conoce, siempre dispuesto para quien te nenecita

Tú en la soledad, en el frio, en el llanto de mis ojos lastimeros que se reúsan a dejarte ir, que se niegan a aceptar que el tiempo pasa y con él, la vida.

Tú, que teniendo el control de mi vida, me permites vivirla independiente, libre, sin atadura alguna.

Tú, que conociendo lo profundo de mi corazón no me juzgas, más bien me ayudas a ser mejor cada día, a entender mejor la vida, a saber que el futuro se encuentra ya de mi mano, y que mientras camino de ella, se llama presente.

Tú, tú en mi vida que pasa distante del sueño, de la ilusión de la vida, en la promesa incumplida, en el verde pasto bañado de rocío.

Tú en el adiós inesperado, tú en la exigencia de la vida, pues los caminos no encuentran en sí la respuesta de toda una vida.

Tú y siempre tú, tú en cada momento tú en cada respiro, tú en cada gota destilada de mi cuerpo, tú, solamente tú, en el viento, en el recuerdo, en el amor mismo tú.

Y de pronto, yo, solo yo, nadie más que yo, aquí en esta soledad completa, viviendo… para recordarte.



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar [email protected] Regístrate aquí o si ya estás [email protected], logueate aquí.