Nydshe S.Gamarra

HUELLAS

Iba y venía

cuantas veces quería,

esta alma soleada yacía vaga, sedienta

sobre los desiertos de Chan Chan

y junto a él

los más efímeros sueños

parecian eternizarse en el tiempo .

 

Y una voz se escuchó en el norte:

Yo soy el que sueña, el que vive,

soy aquél que en la roja playa

baila descalzo sobre la arena

y conquistó la mar

con un caballito de totora.

 

Esas redes de adobe

parecen resumir el tiempo,

se sienten los pasos,

se siente las danzas.

 

Vuelven a mí

las tertulias del Norte

aquéllas con sabor a ají y limón.

 

La huella está aquí

entre los frutos prohibidos del oro,

en la loca pluma del trovador,

en el vuelo majestuoso del cóndor,

en el llamado de caracol cantor,

en un hermoso crepúsculo

donde nace el ritmo, los sueños

y todo aquel legado peruano

guardado en panoplias antiguas.

 

Éste es el verbo

que iba y venía

y en la historia se durmió.



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