Mauricio Urrutia Terragno

El Manifiesto del Ente

Yo soy esencia pura libre de palabras y preceptos

Y le hablo a esta criatura que aun no tiene mi voz

Ya conozco el yugo de los dolores del cuerpo

Antes de saber siquiera si mi destino es ser siervo o señor

Soy un peregrino de un lugar remoto caído en tierra de sangre y sudor

 

Mi nueva morada es inestable y débil

La cubre una lluvia de lágrimas y confusión

Pero no temamos amado pequeño

Pronto sabrás lo que es ser materia y corrupción

Quedará todo aclarado en mi liviana descripción:

 

Mi garganta desprende gritos

Como aterrada por su creación

Es  un embudo de ansias y nervios

Pero también de respiración

Colma mi cuerpo y mi mente de vida e inspiración

 

Y si mi garganta desprende gritos

Es porque le arrebataron el control

La epiglotis y la traquea

Concordaron un complot

Impusieron la ley de la carne: su limpieza y nutrición

 

Entonces intuyo una monstruosa úvula,

Que cuando grito de dolor,

Hace acto de presencia,

Para personificar el horror,

¡Mirad cómo se zarandea!, si se parece un punchball

 

Dos focos en mi cabeza tercian

Echando un vistazo alrededor,

Sigilosamente rotan,

Soportan la violencia del color:

Desde la apatía del negro, hasta el rojo de pasión

 

¡Y qué grotescos son estos tubos!

Cauchos vasculares de colesterol

Son como fiordos y ríos del mundo

Se entremeten donde ni se imagina Dios

Creo que aprovisionan al reino de lo sensible y el corazón

 

¡Silencio!, en mi cruzada no estoy solo

Asisto a un banquete de honor

Se acercan los comensales

Hay brochetas de carnes, vino y jamón

¡Y a comer! Dijeron los virus, bacterias, bacilos y moho

 

El tiempo ha envejecido y es el crepúsculo de mis soles

Sin embargo no sé cuál será mi elección,

Parado frente a esta mampara de  nubes

Si vivir muriendo cada día como brasa en el carbón

O morir renaciendo en ave, que vuela a su redención



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