a. santas

la vida es lo que es

estabas tú, estabas, criatura,

con tus caderas anchas, en la acera,

yo contemplaba todo, cual gaviota,

desde lo alto, pues, desde lo alto.

llegué tarde quizás, cuando otro pico

acertó por picar, y causar mella,

llegué tarde al vergel de tu sonrisa,

llegué tarde, más tú, por dejar huella

me diste cita, pues, cita de veras.

mañana nos veremos, las aceras

 serán nuestro vergel, nuestro refugio,

adoraremos pues a cada musa,

nos sentiremos pues, dos tipos raros,

el hombre y la mujer, el sabor dulce

del viejo almacenista de perfumes,

llegué más tarde ayer, y me arrrepiento

ahora que conmigo tú presumes.



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