Ludvaldo

CUATRO SONETOS A CUATRO PUTAS-I. SONETO A VENANCIA

Provocan de los hombres el mareo
que les hace perder la compostura
y en el viril apéndice blandura
de tu redonda grupa el balanceo,

el hipnótico y mágico meneo
de tu estrecha -al revés que tú- cintura
y de tu vastos pechos, estructura
que apenas deja oculta tu pareo.

Hetairas jamás hubo allá de Francia
en la mayor ciudad que tanto inciten
al venéreo placer, y así, Venancia,

tus parroquianos entre sí compiten
a quiquis, aunque algunos necesiten
marcharse del burdel en ambulancia.

 

Osvaldo de Luis



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