Gustavo Martinez Deschamps

LA VERDAD QUE TUS TOBILLOS MUERDE

Quien soy yo para decirte como amar, aunque a veces me haga falta tu insoportable incomprensión de verme a solas, correr, cantar… la ilustración de los silencios. Y por quien me tomas, para jugar dictar los juicios a la morfología de tus besos y caricias… y aun peor,

¿Que pretensión le forjas un capricho? Para esculpir sobre mí lomo una deidad…

¿Quién creyó que pudo ser perfecto? ¿Qué pecar, era sinonimia de faltar a mis indicios?

 

No me confunda el gran desvivir por su presencia… con pretensiones de una pasión amordazada, y aun que te fie mis luceros, no te pretendo un astro atorado a mi garganta.

 

Y créeme… cuando tome un paredón para un verdugo inteligible en tus aromas, y una rosa de los vientos encadenada  un plafón de aurora, amada, guardare las manecillas en los bolsillos de un bombacho de guerra; que quizás mi ala vengan pegada en cera… pero el tiempo hará costuras de gruesa espina, y espero verte floreada sobre la zarza, cuando los vuelos ardan. Esperare no derramar mi sueño sobre tu incontrolado llanto… esperare… 



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