Ludvaldo

SONETO DEL ESCLAVO

Conmigo los más tórridos placeres

gozaste una semana de seguido,

al cabo de la cual perdí el sentido

y tú mi ardor viril, que tanto quieres.


Hoy vuelvo, emperatriz de las mujeres,

dispuesto ya, a pesar de lo ocurrido,

a reanudar por fin lo interrumpido

y así ponerme al día en mis deberes.


Pues quiero ser por siempre el fiel esclavo

de tus deseos, tengo tu capricho

por ley que cumplo con pasión y alabo

y tuyo soy, mi amor, de cabo a rabo,

feliz expiraré si es que la espicho

y voy desde tu lecho hasta mi nicho.

 

Osvaldo de Luis

Comentarios1

  • Donaciano Bueno

    Un bello soneto con un muy claro mensaje, introducción, desarrollo y mejor final. Saludos

    • Ludvaldo

      Muchas gracias, Donaciano.
      Un saludo cordial.



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