Amilcar Cuenca

El verdadero valor de lo perdido

Si alguna vez te quedaron dudas, te explicaré el porque te amo.

A veces la soledad confunde amor con fantasía,

pero al conocerte fuiste un aire de esperanza.

Nuestro primer beso fue un delicado viento sobre nuestros labios,

sin pasion y sin amor, tan solo con las ganas de comenzar a conocernos.

 

...pero esa noche al llegar a la soledad de mi obscura casa,

al abrir la puerta se percibió el cambio,

...cada rincón se iluminó y en ese instante ya no estaba solo...

No creo haber bailado, porque soy muy malo haciéndolo,

tampoco dí piruetas en el aire, porque no estaría aquí contándolo;

pero en el alma un aire refrescante abrió la puerta de mi cerrado y solitario corazón.

 

Llevaba 2 años de eterna soledad cuando te conocí;

...y en una invitación a pasear juntos en el aire tan solo a los 7 días,

 mi locura se hizo presente al pedirte matrimonio.

Tu "SI" me confirmó tu locura compatible con la mía;

y paseamos y planeamos, contentos de la mano...

Quedando en fotos registrado, aquel supuesto inicio sin final.

 

Y sin saberlo, antes de nuestro casamiento, ya tenías nuestra vida creciendo en tu vientre.

No fue hasta que sentí su primera pateadita que comenzó este gran amor por ti

Pero entonces ya mi mente luchadora se apoderó de mí,

cometiendo errores pertenecientes a la lucha, errores que nos desgarran en nuestro presente.

 

Para el nacimiento de nuestra hija ya teníamos mucha historia;

y mi corazón yacía en tus manos, por darle vida a mi vida y tanto amor a lo desconocido,

y a solo tres años nació nuestro segundo amor,

y sin poder dominarlo, por amor di el doble de mi

apartándome sin querer, de la realidad de nuestro existir.

 

No muchas veces lo he pensado,

pero hoy le rindo homenaje a tu lucha con la mía,

que ha sido incesante y llena de dolor.

...y gracias a tú bondadoso estado de amor,

caminamos juntos y también corrimos hacia nuestros asfixiantes logros,

sin entender entonces que uno es dueño de lo que necesita,

y prisionero de sus antojos.

 

Por eso si algún día te he dicho que me importa mucho lo logrado,

y que no te llevarías nada si te ibas,

han sido tan solo palabras mal usadas para ganar una discusión en vano,

porque nada material puede quitarte de mi mente;

que se ahoga y me tortura cuando en ella escucho mi voz decir tantas idioteces.

 

Si te vas llévatelo todo!!!

Nada comprará mi conciencia como darte todo a cambio de nada,

...y si aún de mi estás enamorada, solo vuelve y disfrutaremos de nuestros logros

que una vez juntitos, y si la vida nos regala esta última oportunidad;

No habrá nada en este mundo que nos separe una vez más…

Amilcar Cuenca.

Comentarios1

  • micaela fernandez

    Hola Amilcar! P recioso el poema para tu esposa. Bien lo reconoces...el dinero de nada sirve si no podemos disfrutarlo junto a nuestros seres amados. Es mi ruego a Dios para que vuelvan a estar juntos! Besos



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