orlando guevara

El óbito ambulante

A que hora descansan los huesos abatidos por las sombras,

a que hora senil pueden despojarse de sus prendas culposas, los recuerdos

marchitarsen puedan recurrentes los pérfidos albedrios de las soledades

y en pie de abandono, regresen perseguidos los preludios

que aún acechan en la incertidumbre.

 

A que hora ambulante el óbito se detiene

a mirar sediento los maltrechos caminos que la vida dispone ante la muerte

a que hora se ahuyentan tantas almas de sus suerte

a que hora despierta el hambre que cobija su figura

y a menester de su fatuo oficio la donosura empalidece .

 

A que hora, si no hay tiempo para desatar el cúmulo ambivalente

de las adversidades que pregonan en lo incontenible,

del deseo y el abandono que se fraguan en lo decadente

que se embelasan entre los albores y los ocasos  

a que momento ha de advertirse, que la muerte viene sin precedentes

a que tiempo, si no hay tiempo para recurrirle...

 



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