CARLOS ALBERTO BADARACCO

SELECCIÓN DE POEMA VIII

MANOS PIADOSAS

Habrá que preguntarle al niño
cómo somos nosotros,
cómo nos ve por la calle
cuando nos mira pasar.

¿Habremos de ser ángeles
o demonios desolados?
Una moneda del alma
seguramente nos dará.
Una luz en sus ojos
nos mirará con congoja
Una mirada piadosa
para el indiferente que va
y nunca nos da amor

Será un simple pedazo
de un corazón divino
que estará entre los muros
de una fría ilusión

¿Cómo habrá ese niño
de mirarnos por las calles?
cuando sus manos nos pidan 
un poco de amor.
Esas manos de Dios que está allí
y no vemos por ignorancia.
Esas manos que sufren 
el silencio del desamor

CARLOS A.BADARACCO
20/4/14
(DERECHOS RESERVADOS)

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¿LA AUSENCIA DEL SEÑOR?

 

Una lágrima en sus ojos

como si fuera una flor,

un elogio a la  angustia

que se aloja sin ilusión.

Ese niño de la calle

Entrega el alma,

entrega un don.

Nos mira con la calma

de un adorado Creador.

¿Dónde estará el hombre

que el Señor ha creado

para amarnos entre todos,

para ser partes de Dios?.

No preguntemos

dónde está el Salvador,

sin antes preguntarnos

dónde estamos nosotros.

La barbarie nos persigue,

nos acosa la ambición

Como si la tierra nos pidiera

la codicia y el rencor,

la tendencia a destruirnos

el apego al frenesí.  

 

CARLOS A. BADARACCO

21/4/14

(DERECHOS RESERVADOS)


   



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