CARLOS ALBERTO BADARACCO

SELECCIÓN DE POEMAS III

IMÁGENES ONÍRICAS VII

“AQUEL AMOR LEJANO”

 

A veces sueño caminar por las plazas,

allí mismo donde tu ausencia se presenta...

 

y veo los bancos colmados de sombras

que tus besos han dejado entre la bruma.

Se ven tus labios a través de la neblina

adornando tiempos felices, otros tiempos.

 

Hay años que se van trocando en espacios,

penumbras lejanas que se acercan,

lacres de cariños entregados

y hasta deseos colmados de ambiciones.

 

Futuros que han quedado allí oprimidos

 

entre los oscuros laberintos de lo humano.

Creí que los sueños nunca se cumplían

 

y hoy te siento junto a mí en nuestro lecho.

 

CARLOS A. BADARACCO

7/4/14

(DERECHOS RESERVADOS)

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IMÁGENES ONÍRICAS VIII

LOS HACEDORES

Entre las penumbras de la puesta de sol, Héspere se despierta y despereza, se desprenden entonces mil rayos nocturnos apenas dormidos. El cielo abre sus aberturas mostrando un jardín de luces, esplendores que surgen de antiguas estampas de hombres y mujeres olvidados.

Extintas efigies se elevan entristecidas por la indiferencia.

Entre nosotros, ellos, "Los Hacedores", señalan un espacio de tiempo también postergado que se niega a vivir.

Alguien dijo, alguna vez: “Quien niega la historia será también olvidado”

Aquí postrada se encuentra la belleza que simplemente en un segundo tiende a desaparecer, como si nosotros hubiésemos muerto y el río del tiempo llevara nuestro hacer cayendo en las cascadas desvencijados y olvidados del mundo en una muerte total.

CARLOS A. BADARACCO

13/4/14

(DERECHOS RESERVADOS)

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IMÁGENES ONÍRICAS IV

OQUEDADES

 

Quizás un aroma perdido en la distancia,

un farol lejano, un hueco, un sigilo.

El nulo espacio rugoso de un tiempo viejo,

que me entrega aquella luz lejana, solitaria.

Tal vez el tiempo vaya borrando caminos,

encantos, embelesos esmaltados de nada

que se entregan a tiempos vacíos.

Acaso sea un aroma nefasto, tieso, urgido

como cardos perdidos en el desierto

o una estrella lejana extraviada en el espacio,

la vieja elevación disipada en la noche.

No están y sin embargo están

cuando los tiempos se descubren

frente a las distancias.

 

CARLOS A. BADARACCO

8/4/14

(DERECHOS RESERVADOS)





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