Luis G Rebolledo

ANA MIA.

Es el caballo blanco quien con sus grandes alas  va paseándome con sus melodías por todos los rincones de la habitación. Mientras la inocente niñez se hace más rebosante de esperanzas y augurios  llenando a tu lado los más tiernos recuerdos.


Para poder  así obsequiarte un hermoso regalo como lo es mi AMOR,   que será una  gran sorpresa porque si en algún momento llegaste a pensar en olvidarte de ese sol radiante que ilumina mis mañana, cuando vas abriendo las ventana de la habitación.


Y con tu sonrisa cálida me despiertas el sueño angelical de mil cuentos de hadas, a lo que tu corazón me regocijas con un fuerte abrazo que me envuelve y me atrapa, para despertar y emprender el nuevo día.


Mientras paso a paso la dulzura de tu trajinar  me haces sentir la inquietante alegría de saber  que eres la madre q con un gesto acaricias mis mejillas con muchos besos.


Cuando  conduces mis pasos  hasta el barcón donde florecen las clavellinas y se posan las mariposas saltarinas al paso de la lata surcan sus brincos de y renacen mis nuevos días.


Luigy

 



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