Ali Yezid Servin Zamora

Desantención

La veo a los ojos, se sonroja

Y no soporta mi mirada,

Se voltea y vuelve a sonreír,

Y así es mi día, día tras día lo mismo,

Hoy de la nada, tomó mi brazo

Y peinó mis bellos, tomó mi mano y la miró,

La dejó y siguió sonriendo al aire,

Pensando, después regresó su mirada

A mi mano y continuó sonriendo,

Pensativa, se quedó con la mirada fija

En mis dedos, así como yo miraba sus ojos

Y esos lunares que tiene en su lindo cuello,

Hablamos de sus sueños en que aparecí,

De momento volteó, la vi a los ojos,

Esta vez, yo me sonroje,

Sonreí como un tonto,

Pues no pude evitarló, giró otra vez,

Mostró nuevamente su cuello,

Como pidiéndome que lo besara,

Lo vi y ahí termino todo, al menos eso creí,

De pronto dijo “vámonos

ya no quiero estar aquí,

Estoy cansada y aburrida”

y pensé “vámonos, salgamos de aquí

 Yo voy contigo a donde quieras

Pero no me pidas que te deje”

Y así transcurrió la clase

Con su continua petición de salir,

De irnos, así termino mi dicha

Con una propuesta que no atendí

Comentarios1

  • El Hombre de la Rosa

    Muy gratificante la lectura de su hermoso poema estimado poeta y amigo.
    Saludos de Críspulo



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