Kyogama

Apareces.

Vienes como ola impetuosa,

chocanddo con mi pobre barca.

Vienes como aguila de rapiña

en busca del conejo que es mi vida.

¡Ah que osadia!

 

Vienes, porque no sabes irte

o eso quiero creer

al oirte venir.

Llegas y aturdes las estaciones,

volviendo esta primavera

en algo invernal.

¡Ah que melancolia!

 

¿A qué has venido?

pregunto callado.

¿Piensas quedarte más alla de estos suspiros?

mis labios tiemblan queriendo preguntar.

¡Oh! y el mar.

 

Estas aquí

y sé que no lo estas.

Haciendo posible

lo que va más alla de la logica humana.

Que poder el tuyo,

que placer el tuyo.

 

¡Ah! y tus plabras

de antidoto y veneno...

Comentarios1

  • Diego Galvan M

    Grande! resulta ser que algunas personas tienen el misterioso poder de modificar el estado de nuestras vidas, tal vez alteran nuestro orden y se llevan nuestra calma, eso concluyo de tu lectura. Buen poema, claro, lirico, buenas comparaciones y metáforas....

    Bendiciones y saludos!

    • Kyogama

      Exacto, hay personas que tienen un poder que, hasta cierto punto, ellos desconocen. Gracias, espero pronto traer otros versos pronto.

      Saludos!



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